Esmeraldas:
- Son más delicadas que otras gemas, ya que tienen inclusiones naturales. Evita sumergirlas en agua caliente o limpiarlas con productos químicos fuertes.
- Usa un paño suave humedecido con agua tibia y jabón neutro para eliminar suciedad superficial.


Rubíes y Zafiros:
- Son bastante resistentes y pueden limpiarse con agua tibia y jabón neutro. Si tienen incrustaciones de suciedad, puedes usar un cepillo de cerdas finas para frotar suavemente.
- No debes usar productos abrasivos, como detergentes, ya que pueden dañar el acabado de la piedra.
Ópalos:
- Son piedras porosas y pueden absorber líquidos, por lo que debes evitar el agua durante mucho tiempo en ópalos blancos. Úsalo con precaución, preferentemente solo con un paño seco.
- Evita el contacto con productos químicos y cambios de temperatura extremos.
- Límpiese con regularidad, son propensos a acumular más fácilmente la suciedad.


Topacio:
- Es relativamente duradero, pero puede rayarse fácilmente. Usa agua tibia y jabón suave y seca con un paño limpio.
- Evita el contacto con productos de limpieza abrasivos o ácidos.
Rosa de Francia:
Esta piedra es más sensible a cambios de temperatura y a productos químicos. Se debe limpiar solo con agua tibia y un paño suave, evitando el uso de cepillos duros.


Granates:
Son piedras bastante resistentes, pero puedes dañarlas si las sometes a golpes fuertes. La limpieza con agua tibia y jabón suave es generalmente segura.
Perlas:
Las perlas y las piedras naturales son especialmente delicadas. Límpialas solo con
un paño húmedo y sécalas con cuidado.



